Somos seres emocionales. Básicamente emocionales. El hombre ha evolucionado a lo largo de su historia, pero en el aspecto emocional esta en «pañales».
Somos como hojas movidas por el viento de las emociones. Detrás de muchas de nuestras decisiones se esconden emociones que se escapan de nuestro control. Las emociones despiertan sentimientos como : envidia, celos, avaricia…. etc, difíciles en ocasiones de manejar.
En nuestra inteligencia emocional, lo queramos o no, esta la clave para ser felices (los estudios de Goleman y Gardner lo confirman). Una buena gestión de las emociones conduce a un mayor bienestar. Merecería la pena dedicar más atención a un aspecto que se ha descuidado.
En este país ( imagino que será parecido en los del entorno), el suicidio es la causa mayor de muerte no natural ( por encima de los accidentes de tráfico), y la cifra va en aumento cada año. Si a esta cifra le sumamos los suicidios no consumados, que se quedan en el intento, los números podrían ser de escándalo.
También están aquellos que les gustaría hacerlo pero que no se animan. Y luego esos otros que presentan cuadros menos graves, de ansiedad, depresión, neurosis….. Según un estudio realizado por Salvador Ros ( presidente de la Asociación Española de Psiquiatría) el 40% de la población española padecerá ansiedad o depresión a lo largo de su vida.
Nuestro bienestar físico y sicológico depende de nuestro equilibrio emocional. Regular nuestro lado emocional contribuye al desarrollo de personas más felices. El formar seres humanos más felices conduce a comportamientos más compasivos, y en consecuencia ( supuestamente) a sociedades menos conflictivas.
La regulación emocional debería atenderse como prioritaria. La enseñanza de habilidades dirigidas a contribuir a la regulación emocional debería impartirse a los niños en las escuelas ( algunas hay que lo hacen).
Quizás el futuro de la humanidad dependa de formar personas más equilibradas, que las lleve a tomar decisiones más acertadas, que no pongan en riesgo su bienestar o la propia supervivencia.